¿Cómo lo hacemos?

¿Cómo hacemos Cine del Oprimido?

La escuela Unocine, trata de rastrear los equívocos, imprecisiones, prejuicios, indefiniciones e inexactitudes que se agazapan tras el término “escuela de cine”.

La escuela Unocine saca al cine, con todo nuestro respeto, de las catacumbas académicas, de los platós y las escuelas de pago, sin vulgarizarlo, y ponerlo a disposición de los alumnos que con menos oportunidades.

Aprendemos cine a través de nuestras vivencias. Todos tenemos algo que contar, todos sabemos cosas que los demás no saben, todos ignoramos algo que los otros conocen.

En la escuela Unocine nos hacemos preguntas, reflexionamos y aprendemos de nuestras opresiones.

Hacemos cine partiendo de los planteamientos de Paulo Freire en su Pedagogía del Oprimido y de los de Agusto Boal en su teatro del Oprimido. De Freire a Boal, un camino muchas veces recorrido por los que nos dedicamos a poner en práctica las Pedagogías de la Expresión, esta vez, en Unocine, trataremos de aplicarlas al Cine.

La principal herramienta que utilizamos para hacer Cine del Oprimido, sobre todo para la creación de guiones, dirección e interpretación, es el Psicodrama, un método de psicoterapia que ayuda a desarrollar la espontaneidad y la creatividad.

El Psicodrama, es un método de acción, un método vivencial. Trabaja no solamente con el relato de lo que nos pasó, sino también con imágenes y escenas.

La verbalización no es el único modo de expresión en psicodrama, la mímica, los gestos, la proyección del cuerpo y el manejo del espacio, entre otros introducen una nueva dimensión en el discurso. El control que se ejerce sobre la expresión verbal, se supera gracias a la dramatización. Muchas cosas que no pudieron decirse serán representadas. Con la representación se consigue una mayor autenticidad y profundidad, así como una visión mas completa del discurso total del paciente y de los terapeutas. El gesto es algo más que un símbolo, algo mas que un simple refuerzo de la palabra.

 

Haciendo Cine del Oprimido, a través de métodos como el psicodrama nos facilita el desarrollo personal y el autoconocimiento de modo profundo. Abre las compuertas del cambio de aquello que no nos gusta de nosotros mismos y alivia el sufrimiento emocional.

El psicodrama nos permite sumergirnos en las escenas, tanto actuales como del pasado, para decir lo que no dijimos, hacer lo que quisimos hacer y no pudimos. También con el psicodrama podemos explorar simplemente una situación para comprenderla mejor y ensayar una escena futura, como un examen, o una entrevista de trabajo, o diferentes escenarios de una decisión que debemos tomar.

 

A través del psicodrama, creamos posibilidades de acción. Con este punto de partida, elaboramos un guion con el libreto de nuestras vidas, y con la cámara tratamos de expresarnos y romper la cultura del silencio a la que los estamos sometidos.